miércoles, 2 de marzo de 2011

El Carnaval de Tocón

El carnaval de Tocón, pedanía de Íllora, desapareció en el 36 y no ha vuelto a celebrarse, pero la gente recuerda bien muchas letras de aquella época. Aquí la crítica moralizante tenía un aspecto excepcional, las murgas y comparsas hablaban bien de quien se había portado bien con el pueblo. Hay que señalar que se trata de un pueblo agrícola con una alta concentración de la propiedad y una gran masa de jornaleros:

«Venimos a saludar 


a don Pedro Pedregosa, 

incluso con sus pequeños 

y también con su señora. 

Es un caballero con educación, 

favor le debemos todos en Tocón, 

hace buenas obras su limpia conciencia 

y en los tiempos malos cubre exigencias.» 

«Nombramos a Juan Catadas, 

excelente caballero 

que es hombre que se trata 

con toditos los obreros.»



Casi siempre se personalizaba, tanto cuando se trataba de alabanzas, como cuando eran puyas o acusaciones:



«Venimos a saludar
a nuestro alcalde Moreno,
desde que cogió la vara
ha sido el hombre muy bueno.
(...)
Esas 4.000 pesetas
que en Íllora nos la dieron,
se gastaran la mitad
y las demás se perdieron,
esas pesetas que faltan
hay que buscarles su nido,
de más lo sabemos todos
que el alcalde no ha sido,
(...)
de más lo sabemos todos
las tienen los concejales.»



Este tipo de letras contra la corrupción de los gobernantes es frecuentísimo en casi todos los carnavales.

Las otras coplas que recuerdan los habitantes de Tocón nos demuestran que tenían también interés por la preservación de la moral sexual y el hecho de que hayan sido aprendidas por personas que no han vivido el carnaval pone de manifiesto su valor ideológico. Se atacaba duramente la infidelidad de forma personalizada o con, referencias que permitían conocer a las personas:

«Un pollo de mi pueblo
que es un artista (era sillero)
le vamos a decir algo de su vida.
hace unos cuantos años que se casó
con una niña litri,
de esas que bailan el charlestón.
el nene estaba ciego
y la quería con ilusión
y no se daba cuenta
de lo que a poco le sucedió,
la noche de boda,
cuando venía lo esencial,
era padre de familia
sin haber hecho larán, larán.» 



***


Recopilado por:

Eliseo Fernández Cuesta
Asociación Granadina de Antropología. Granada.

Gaceta de Antropologia - 1988

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