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lunes, 11 de julio de 2011

LA FALANGE CONTRA WELLINGTON



Ríos de tinta han corrido desde que en 1813 las Cortes de Cádiz concedieran al Duque de Wellington las tierras del “Soto de Roma” y parece que van a continuar por más tiempo. Unas con comentarios a favor y otras en contra.

Desde el Duque de Abrantes, Vicente de Zea y Pascual Madoz en el siglo 19, entre otros; hasta las manifestaciones de colonos y agricultores de 1920; los intentos de Reforma Agraria en la I Republica con todos sus juicios y sentencias; la Reforma Agraria de la  II Republica, que se truncó en el bienio negro; las ocupaciones de fincas del Sindicato de Obreros del Campo en los años ochenta del pasado siglo y las sanas intenciones de la pasada y actual Corporación Municipal de Íllora; todos han intentado que la finca “Dehesa Baja” pasara a pertenecer al Ayuntamiento de la localidad, como una forma de aumentar la riqueza del pueblo y una solución para acabar con la lacra del desempleo y el despoblamiento de Íllora.

Siempre se ha pensado que estos intentos de expropiación eran idea de republicanos, reformistas y personas de izquierdas, pero en el periodo de la Dictadura, los gobernantes municipales de Íllora en una reunión de Falange Española Tradicionalista y de las Juventudes Obreras Nacional Sindicalistas, en el Acta de su reunión del día 10 de Junio de 1956, hace ahora 55 años, decidieron que lo mejor para el futuro de Íllora era la “parcelación” de las tierras del Duque de Wellington.

Esta es la transcripción literal de los acuerdos de dicha Acta:
 A continuación los asistentes deliberan acerca del hecho de aumento de emigración que existe en este término, debido a que la mayor parte de los obreros que en él tienen su residencia se dedican a la agricultura, siendo de gran consideración el excedente, respecto de las necesidades en este municipio, de tales obreros, ya que no encuentra ocupación la totalidad de los mismos en este municipio, más que en las épocas de recolección de cereales, leguminosas y aceituna, encontrándose en paro involuntario un crecidísimo numero en varios meses cada año, lo que ocasiona un gran problema social. Los reunidos, después de cambiar amplias impresiones sobre el particular, hacen constar:
 1º Que si bien el Ayuntamiento dá colocación a algunos obreros en aquellas épocas, para mitigar el paro, mediante algunas obras públicas, estas no son suficientes para absorber por completo el paro estacional y también lo reduce en una pequeña parte la repoblación forestal que se viene realizando en montes públicos de este término.-
2º Que sería necesario para acabar con dicho problema que en aquellas épocas de paro involuntario se realizaran obras de construcción y reparación de caminos que vienen a cargo del Estado o de la Diputación Provincial; que se construyeran obras de embalsamiento de aguas para mejorar y aumentar los regadíos; y, como medida la más eficaz, que se procediera a la parcelación de la finca '‛Dehesa Baja", propiedad del Sr. Duque de Wellington, de más de 1.500 hectáreas de extensión, adquiriéndola el Estado por mediación del Instituto Nacional de Colonización, para realizar los asentamientos de un gran numero de agricultores de este término.

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