viernes, 22 de marzo de 2013

Una Boda Civil en Íllora



LOS DOMINICALES, OCTUBRE DE 1904

Habiéndose presentado el ciudadano Francisco Salobreña de Illora al juez municipal manifestándole el deseo de casarse civilmente, el juez le contestó (según nos escribe aquél), diciendo que no podía ser por «estar unido el juzgado con la Iglesia.»
 Con quien está unido el juzgado no es con la Iglesia, sino «con la ley,» y esta manda á los jueces municipales que abran el correspondiente expediente de matrimonio apenas lo pidan los interesados, ilustrándoles, obviándoles dificultades y sirviéndoles. 
Siendo como son primos carnales los novios, necesitan dispensa, pero esa la dá la Dirección general de los Registros de la Propiedad y del Notariado, residente en Madrid, sin llevar un céntimo, á diferencia da lo que hace la curia romana, que lleva dinero, siendo así más mala y más desnaturalizada que el Estado. La Iglesia es la avaricia personificada.
Vuelva otra vez el ciudadano Salobreña á ver al juez municipal; llévele á leer estas líneas; dígale que cumpla la ley del Registro civil de 1879.
Si todavía se mostrara rebelde, busque un abogado que dirija un escrito al juez de instrucción correspondiente en queja contra ese infiel funcionario, y denos cuenta de ello.

martes, 12 de marzo de 2013

La primera Restauración del Castillo de Íllora

Hoy asistimos a la restauración del Castillo y esperamos ver resurgir de esas piedras la magia de un monumento casi milenario que corona la Villa de Íllora.
Pero no es la primera restauración que se ha hecho de estas edificaciones, la Noticia mas antigua a la que he tenido acceso, es una parte de los fondos de archivos provienentes en su mayoría de las casas de los Duques de Sesa, Altamira y Osuna y la colección Miró. 

Contienen sobre todo documentación de los siglos XIV al XVII; correspondencia de los Reyes Católicos con el Gran Capitán, los Condes de Cabra y nobles de la época: gran parte de la de Carlos V, Felipe II y reyes sucesores, con sus secretarios, embajadores y gobernadores.


Estos catálogos están formados con documentos originales, al parecer en su mayoría inéditos o poco conocidos, que atesoran aun archivos de casas particulares de los nobles e ilustres casas señoriales de 
los Excmos. Duques de Alburquerque y condes de Heredia, Spinola, o Zabálburu.

En 1486, Fernando II de Aragón, el Católico nombro Alcalde de Íllora con la misión de fomentar las disensiones entre Boadbil, que era apoyado por los Abencerrajes y el Zagal. En estos años contrajo segundas nupcias con María Manrique de Lara y Espinosa, Dama de la Reina Isabel, del linaje de los duques de Nájera con quien tuvo dos hijas.


La primera restauración fue en 1.493 y 1.494, como queda reflejado en la siguiente Real Cedula:

Dada en Segovia, el 23 de Agosto de 1494
Real cédula a los contadores mayores, ordenándoles abonen a Gonzalo Fernández de Córdoba la cantidad, que bajo juramento asegurare haber gastado, en la reparación de la fortaleza de Illora.